Wednesday, September 21, 2011

UNA LEY PARA APLAUDIR

No puedo estar de acuerdo con respetables opinadores que consideran como inocua la ley que penaliza cualquier tipo de discriminación en razón de la raza, sexo, ideología, edad, preferencia sexual, o política etc., pues llevar la discusión al terreno que la constitución ya lo prevé o que es a base de educación como se logra el respeto y la tolerancia por el prójimo no es válida, no porque esa afirmación no sea correcta, sino porque no se debe escoger entre educación y ley, son complemento una de la otra y la constitución en ocasiones necesita una mano del derecho positivo.
Hay casos como la tutela que se ganó en Cartagena contra una discoteca que prohibía el ingreso a la población afro, o la sanción a aquella empresa que bajo la sigla de NN ( no negros) filtraba las hojas de vida, estos son ejemplos que han logrado trascender a la opinión pública, pero lo cierto es que constantemente los mayores de 40 años son discriminados para aplicar a un empleo, las mujeres son injustamente remuneradas, los gobernantes persiguen a quienes no piensan como ellos en asuntos de la política despojándolos de sus puestos, se descartan hojas de vida por el lugar donde se vive, muchos son perseguidos por sus creencias religiosas o por la carencia de ellas, hemos sospechado de persecuciones a servidores públicos por sus convicciones ideológicas; en fin, tratar esta ley de innecesaria es desconocer que en Colombia hay muchos tipos de discriminación impune.
Estoy convencido que la cultura y la educación son indispensables para corregir el inverosímil hecho de creer que alguien es menos que otro, pero también son presupuestos indispensables para evitar el robo, el homicidio y cualquier tipo de violencia, lo que no significa que sobre para estos delitos las sanciones penales. Esta norma es la mejor oportunidad para renovar principios que inspiraron la transición de regímenes absolutistas a democráticos como la igualdad, la fraternidad y la solidaridad, y que hoy siguen haciéndolo como en el movimiento de “los indignados” que reclaman el cese del antisemitismos, persecución a los inmigrantes, el derecho al trabajo digno, el acceso sin discriminación a la vida productiva, a la economía y a las oportunidades. Es esta ley simplemente una lectura de los nuevos tiempos que reclaman más igualdad.
Tienen los jueces la definitiva tarea de no permitir el abuso de este instrumento y de proteger a quienes sean discriminados por subjetividades de quien ostente una posición dominante, aplaudo esta ley, le auguro que será madre de una bella jurisprudencia que pondrá al mundo entero a beber de nuevo de la fuente de nuestro derecho.

0 comments: