Wednesday, September 21, 2011

A NUESTROS HERMANOS DE CARTAGO

Cartago no siempre ha sido el desorden y el caos con el que lo hemos conocido en los últimos años, en otrora fue también una ciudad cívica que se unió como lo hizo Pereira para construir sus calles y su aeropuerto, es poseedor de una riqueza histórica y cultural que envidaría cualquier ciudad del mundo, la historia de Pereira se confunde con la suya y no exagero si digo que los cartagueños son nuestros hermanos mayores desde el punto de vista histórico. De allí que su suerte nos preocupe y nos convoque, entre otras cosas, porque juntos estamos obligados a construir una región de la que habla la ley y nos exige la historia.
A los pereiranos nos ha tocado presenciar las frustraciones del pueblo cartagueño que como pocos ha sufrido en carne propia el lastre de la corrupción, el narcotráfico y la penetración de estos males en sus estructuras sociales; los que conocemos a los cartagueños sabemos que no se lo merecen porque son gente buena, con sueños y condiciones para hacerle honor a su estatura histórica y su talante caucano que compartimos los pereiranos, sin embargo, tienen responsabilidad en su tragedia, durante años han permitido que la política esté cooptada por grupos que representan sus propios intereses que han encontrado en la des-unión y apatía por lo público, el más fértil terreno para sus ambiciones.
A pesar de todo hay esperanza, enderezar el camino de Cartago puede dejar de ser una utopía para convertirse en una realidad, un cartagueño de enormes condiciones ha resuelto abandonar su cómoda posición en Bogotá, ciudad a la que llegó como muchos otros de sus coterráneos obligados al éxodo para realizarse en el plano personal y profesional para convertirse en un respetado y acatado politólogo en el mundo académico y político de Colombia. Valientemente decidió regresar a ponerse al servicio de su ciudad y a demostrarle a su gente que Cartago tiene otra oportunidad, únicamente posible si los ciudadanos de bien que son la mayoría confían su gobierno en manos de un alcalde honesto, capaz e inteligente como Fernando Giraldo Garcia.
Es la oportunidad que nuestros vecinos dejen de anhelar el progreso esquivo hasta ahora como consecuencia de malos e inestables gobiernos que hoy tienen a Cartago en el abismo, no es para menos: en sólo 8 años ha sido gobernada por 7 alcaldes, su tasa de desempleo del 24% es de las más altas de Colombia, la pobreza se encuentra en un 22%, su deuda pública de 48 mil millones es enorme para un municipio de su categoría y la quinta parte de sus predios (8.000) se encuentran en cobros coactivos porque la gente no tiene para pagar sus impuestos.
No se trata de rendirle culto a la personalidad del doctor Fernando Giraldo, flaco servicio se le presta a la democracia basando el éxito en una sola persona, es cuestión de aprovechar la oportunidad que él y su equipo representan para la ciudad del sol más alegre de Colombia, alejados de mafias, corrupción, y de grupos políticos que han demostrado su incapacidad para dirigir a uno de los más bellos e importantes municipios del Valle con el cual nos une el pasado e inevitablemente el futuro.

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