Como muy interesante se puede calificar la jornada electoral en el Perú el pasado domingo donde salió victorioso el líder de izquierda Ollanta Humala, mientras en los sectores urbanos como lima triunfó ampliamente Keiko Fujimori con un 57 % frente a un 42%, en los sectores rurales y de más bajos recursos se inclinaron por las propuestas del presidente electo, imponiéndose en definitiva por un poco más de quinientos mil votos. Después de ganar el reto del nuevo gobierno es conseguir la gobernabilidad, unir al país dividido en dos partes casi iguales, y conservar la confianza de los actores de la economía.
Haber logrado estos estrechos resultados hubiera sido imposible, si los que en principio eran acérrimos contradictores de Humala se hubieran mantenido unidos, pero al contrario, prefirieron matizar un poco al líder izquierdista convirtiéndolo casi en uno de centro, consiguiendo de esta manera bajarle la guardia a algunos sectores de la sociedad, no sin antes nombrar tácitamente a dos validadores de ese giro: el ex presidente Alejandro Toledo y el escritor Vargas Llosa quienes tienen sobre sus hombros la responsabilidad de ser codeudores de ese reciente perfil de Ollanta.
Aunque no se puede decir que el comportamiento de la Bolsa que tuvo una caída en picada del 12% se volverá una constante, si es una externalización del temor que han tenido los sectores que han ubicado al Perú como la economía con más crecimiento en la región, sin embargo es también la oportunidad de estrenar el nuevo carácter de líder moderado que en las últimas semanas lograron vender de Ollanta Humala, el balón se lo tiró el propio Presidente de la Bolsa de Valores quien le pidió que, para tranquilizar los mercados financieros mostrara desde ya, las cabezas de los conductores de la política económica del país, algo que aunque suena lógico puede ir en contravía de las intenciones de los seguidores purasangre del Presidente quienes también ven la primera oportunidad de medirle el aceite a su talante.
Ganar por un poco más del 52% es ganar y punto, pero, para gobernar se necesita más que eso; tener un país partido en dos requiere el tacto del gobernante y la colaboración de los perdedores, ese es el reto de Ollanta que aunque logre sumar 68 de los 130 congresistas necesarios para tener las mayorías, no deja de ser una alianza frágil que podría concentrar el poder en unos pocos parlamentarios que se coticen frente al ejecutivo. Tendrá que llegar a unos acuerdos por lo menos en lo fundamental con pesos pesados como Keiko Fujimori, Kuczynski y el mismo Allan García, todos con representación parlamentaria: los dos primeros con demostrado apoyo popular y el último aplaudido por la comunidad económica internacional, sin contar que al interior de su coalición debe andar con pies de pluma para lidiar con Toledo, afecto al modelo económico actual del Perú y capaz de dar y quitar gobernabilidad con sus 21 parlamentarios.
Como Colombianos sólo nos queda desearle al Perú lo mejor y que se haga honor al nombre de la coalición de gobierno “Gana Perú”; como sucede con todos los países latinoamericanos nuestra suerte está ligada, hay cosas marchando que deben continuar como el nivel de exportaciones entre ambas naciones que sólo entre enero y marzo de 2011 tuvo un crecimiento del 20% y otros asuntos de más envergadura como la consolidación del AIP ( Área de integración profunda del Pacífico), anunciada hace poco por los presidentes Santos y García que incluye a Chile y México, estrategia diseñada como dicen los presidentes para convertirnos en una necesidad en el comercio mundial.
Friday, June 10, 2011
YA GANÓ HUMALA AHORA QUE GANE PERÚ
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