Wednesday, June 1, 2011

LAS CONSULTAS, UNA CONQUISTA PARA PROTEGER Y NO ABUSAR

Siempre he sido un convencido de que la democracia vale y mucho, es el precio que se debe pagar por contar con instituciones fuertes y representativas que se legitimen a través de la aceptación popular, de hecho uno de los cambios más trascendentales que sufrió Colombia a raíz de la constitución de 1991 fue pasar de una democracia representativa a una participativa, aspecto que a la mayoría nos hace sentir orgullos; lo importante es no desnaturalizar y abusar de las herramientas democráticas.
Si algo tenía claro el constituyente de 1991 era la descentralización en todos los sentidos: administrativa, territorial o por servicios y sabía que aspirar a tener ese modelo de organización estatal era imposible sin partidos políticos fuertes y sociedad civil organizada, de allí que dotó a los partidos políticos con mecanismos democráticos que legitimaran sus decisiones cumpliendo por fin un sueño de muchos, entre ellos Luis Carlos Galán, padre de las consultas populares en Colombia, quien con iluminada claridad mental decía sobre la democracia: “ Un partido político no le puede ofrecer a una nación lo que no tiene para sí mismo”.
Mecanismos como el referendo, plebiscito, elecciones, consultas populares y consultas internas son herramientas valiosísimas que deben tomarse muy en serio, no sólo por lo que cuestan si no por el desgaste a su solemnidad y majestad que significa la voz del pueblo al cual hay que acudir no por cualquier cosa si no cuando sea menester. Las consultas “internas” celebradas el domingo pasado no fueron internas; en Colombia este instrumento lo deformamos en consultas populares donde todo el que quiera pude meter la mano, incluyendo los contradictores de esos partidos o los estrategas que ven una oportunidad de derrotar a un precandidato para que nunca llegue a ser candidato, este tipo de comportamientos y de vacios en la reglamentación nos alejan de un verdadero sistema político que modernice las colectividades.
Hay preguntas para tener en cuenta, por ejemplo, ¿Qué sentido tiene gastar más tarjetones para elegir ediles, que para elegir alcalde y concejo en Bogotá?, ¿Será necesario consultas para todas las decisiones o sólo para algunas y de acuerdo a la importancia de los cargos a proveer? ¿Es el voto directo el único mecanismo para consultar al pueblo? ¿ las consultas internas como las concebimos son realmente internas?
La primera claridad que se debe tener es, con cuantos militantes cuenta una partido lo que no significa que eso sea su fuerza electoral, de esta manera podría llevarse a sus justas proporciones las expectativas de estas jornadas; en segundo lugar, los ciudadanos que aspiren a ser elegidos candidatos deben demostrar algún grado de seriedad; en tercer lugar, no todo se debe llevar a consulta y se debe hacer uso de otros órganos igualmente legitimados por el sufragio como los directorios para tomar decisiones y cuarto, si la intención es consultar indiscriminadamente hay mecanismos más económicos como las encuestas. Lo digo por experiencia.
La última encuesta de Gallup-poll arroja que el 65% de la población no pertenece a ningún partido y uno de cada tres los percibe negativamente, lo importante es verlo como una oportunidad de crecer y generar confianza en sus ideas entre los ciudadanos que aunque no voten en consultas si lo prefieren hacer en las elecciones oficiales por partidos serios y organizados.

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