Hace doce años y como consecuencia de la crisis hipotecaria, el colapso del sistema UPAC, la inseguridad, la guerrilla y el déficit fiscal por la que atravesaba el país a finales de la década del noventa, se le retiró a Colombia la membrecía del reducido club de países calificados con “grado de inversión” en Latinoamérica, con el que sólo cuentan países de la región, como: Brasil, México, Perú, Panamá y con una mejor calificación, Chile; hoy recuperamos el sello que presenta la deuda colombiana ante el mundo como una de las más confiables del continente.
Contar con el grado de inversión en términos sencillos, quiere decir que es muy difícil que Colombia no pague su deuda y que los bonos de deuda pública que se emiten en títulos soberanos pueden ser negociados en el mercado internacional con un grado de confianza superior, y debido a eso contar con la ventaja de que los inversionistas estén dispuestos a cobrar menos intereses, ¿ por qué? porque no es lo mismo prestarle a un país con calificación de basura que a uno con grado de inversión, único referente que tienen los inversionistas de que un país tiene con qué respaldar su deuda y se ha esforzado para eso.
Esta noticia que para muchos puede ser un tecnicismo o una venia más a la economía de mercado, tiene efectos prácticos en la vida del ciudadano de a pie, de los empresarios de todos los tamaños y del gobierno; el primero de los efectos es el costo del mercado de capital, las tasas de interés para los créditos que adquiere el estado en el exterior son más bajas generando un alivio al servicio a la deuda pública, permitiendo contar con recursos necesarios para la inversión social o de infraestructura; lo mismo sucede para los empresarios, quienes por el sólo hecho de tener su actividad económica en un país con “grado de inversión” tiene acceso a créditos internacionales con mejores tasas de interés.
Si analizamos las razones que llevaron a la calificadora de riesgo Standard & Poors, a otorgar el “grado de inversión” se identifica entre otras cosas: el valor que le dieron a la capacidad del país para “ choques externos”, por el comportamiento positivo de la economía nacional en la crisis financiera mundial, la forma como se le brindó garantías a la inversión extranjera y el manejo de crisis domésticas de gran impacto en la economía como la que tuvimos con Venezuela a finales del año pasado; de igual forma se percibe una gran expectativa frente a la locomotora energética y minera por el efecto que tendrá en los ingresos fiscales del país, que redundará en mas inversión en salud e infraestructura y se renueva la confianza en las medidas de control del déficit fiscal
Todo lo anterior implica compromisos por cumplir y cosas por hacer, por ejemplo, ahorrar, para gastar en vacas flacas, controlar la revaluación del peso frente al dólar para proteger a los exportadores; aplicar medidas contra los capitales golondrina, impulsar la minería y el sector energético y hacer inversión social.
Sería injusto arrogarle los meritos exclusivamente al gobierno actual, es sin lugar a dudas un esfuerzo que merece un reconocimiento al anterior, lo que sí es cierto, es que la confianza que genera el gobierno del presidente Santos en materia fiscal, económica y el manejo que el banco de la república ha hecho de la política cambiaria y monetaria jugaron un papel muy importante para que Colombia esté de grado.
Friday, May 20, 2011
COLOMBIA ESTÁ DE GRADO
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